Rob Mulholland: Vestige

Rob Mulholland es un escultor y artista ambiental escocés que vive en el Reino Unido, quien ha mostrado en sus obras la esencia de lo que somos y representamos como personas en relación con los demás y sobre todo, con nuestro entorno y el tiempo.

Mulholland creó una instalación de arte casi espiritual, la cual dispuso en el bosque en el David Marshall Lodge en Escocia. La instalación lleva el nombre de Vestige (Vestigios) y aunque fue hace varios años, en el 2009, esta obra ha trascendido pues la relación entre el humano y la naturaleza nunca caduca.

Vestige explora dicha relación entre el ser humano y su entorno a partir de siluetas de formas humanas que habitan este espacio. Se trata de seis siluetas, tres femeninas y tres masculinas dispuestas en siluetas de espejos.

*Foto: Rob Mulholland, Vestige

El deseo humano de dejar un rastro para las futuras generaciones es algo importante, sobre todo en países en donde las personas ya no suelen tener tanta descendencia, y con esta instalación, Mulholland lo deja claro.

Originalmente, se consideró que estas siluetas de espejo de tamaño natural serían temporales, sin embargo fueron tan populares que las seis formas se convirtieron en un accesorio permanente en el bosque.

Un vestigio es una señal o una huella que queda de algo o alguien que ha pasado o desaparecido. Es un indicio que nos permite inferir o deducir la existencia de algo. Es así como la idea de Mullholland detrás de sus vestigios parece doble, en primer lugar crea un vestigio o un recuerdo de las personas que alguna vez ocuparon un lugar en la Tierra , específicamente, especifica el escultor, hasta después de la Gran Guerra, cuando fueron reubicadas mientras se plantaban los bosques para generar madera.

Antes de la guerra, esta zona de Escocia era una ladera abierta con pequeños criaderos de ovejas y comunidades rurales. Los campesinos habían sido trasladados a otras tierras por el gobierno, por la gran necesidad de madera después de la guerra. Por otro lado, hacer que las personas reflexionen sobre el impacto del hombre en la naturaleza.

*Foto: Rob Mulholland / Rex Features

La presencia de las esculturas son casi imperceptibles y se camuflan e integran a la perfección en el bosque en donde yacen.

Las figuras absorben su entorno, reflejan en su superficie los cambios diarios de vida en el bosque. Crean  una noción visual de no espacio, sino un vacío, como si en un momento fuera parte de nuestro mundo y luego, a medida que se desvanecen en el bosque, se convirtieran en un contorno intangible.

El deseo humano de dejar rastro de uno mismo para las generaciones futuras es un tema que siempre ha intrigado a Rob Mulholland. Las figuras reflexivas nos invitan a mirar de nuevo y considerar nuestra relación simbiótica con el entorno natural y creado por el hombre.

 

 

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